domingo, 31 de diciembre de 2006

¡¡ Feliz Año Nuevo !!

Os deseo a todos un muy feliz Año 2007.

Que se cumplan vuestros mejores deseos y que leáis muchos libros y comics y veáis muchas pelis y series de TV y escuchéis mucha música y...

¡Que el 2007 sea mejor que el 2006!

Como dijo Valerian: hay muchas estrellas en perspectiva. Lo mejor del camino es lo que se va descubriendo y con quien se comparte.

Y no os olvideis de ser felices.

viernes, 29 de diciembre de 2006

Reseña: El Fuego Elemental

El Fuego Elemental.

Martha Wells.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Bibliópolis. Col. Bibliópolis Fantástica # 51. Madrid, 2006. Título original: The Element of Fire. Traducción: Carlos Gardini. 286 páginas.

La novela comienza con una misión de rescate por parte de la Guardia de la Reina de un sabio raptado por el mago bisrano Urbain Grandier que termina con una casa ardiendo y una arriesgada fuga por los tejados de la ciudad… y a partir de ahí ya no hay tregua para el lector. El Fuego Elemental es aventura y acción en esencia, encadenando peripecias una detrás de otra sin permitir apenas descanso ni a los protagonistas ni a los que están leyendo. Se hace difícil soltar el libro en algún punto, hacer una pausa, pues siempre queda la duda de lo que pasará a continuación, de qué nuevo suceso vendrá, qué nuevo misterio saldrá a la luz hábilmente dosificado por al autora.

Ese es, sin duda, para mí, uno de los aciertos de Wells en este libro: va presentando secretos y quiebros en la acción, pero no los hace durar innecesariamente, de modo que cuando el lector pueda decir aquello de que ha descubierto lo que se escondía tras un personaje o una acción en concreto la propia autora lo revela sin necesidad de aguardar páginas y páginas de tediosa espera, quitándole la satisfacción de poder decir ese “yo ya lo sabía hace tiempo” tan obvio en otros libros y presentándole sin embargo a cambio nuevos misterios y nuevos retos.

Es esta la primera novela de Martha Wells (aunque en España sea la segunda editada tras la magnífica y muy recomendable La muerte del nigromante) y aunque es cierto que hay momentos en que la escritura es un tanto apresurada, como suele corresponder a un producto novel, le sobra imaginación y buenas maneras. Le falta, quizá, algo de la depuración que mostrará en el primer libro que nos ofreció Bibliópolis, pero, al menos en la traducción de Gardini, está llena de fuerza y hace un muy buen uso de los recursos literarios.

Como alguien ya ha dicho, El Fuego Elemental es, básicamente, el encuentro de los Tres Mosqueteros con el reino mágico de Faery. La novela está llena de los enredos cortesanos y aventuras soldadescas de los que tanto gustaba Dumas en sus obras, con una reina viuda que mantiene el poder a pesar de que su hijo ya ha sido coronado rey, con una reina cónyuge que vive encerrada en sus propios miedos, con un rey indeciso, dudando de su propio poder y que sólo sabe ejercerlo mediante la dureza y las lisonjas de su interesado primo, con una red de favoritos que sólo buscan el mantenimiento de sus privilegios, con unas órdenes militares enfrentadas entre sí luchando siempre por mantenerse cercanos al poder establecido, con amantes, familiares de dudosa moralidad, intrigas y traiciones, dobles sentidos, duelos a espada… Y a la vez está impregnada en todo momento por la magia de ese reino paralelo, de seres exóticos, que es el mundo de las hadas, aunque estas no sean siempre lo que parecen; un mundo del que procede la medio hermana del rey, bruja élfica por parte materna, Kade Carrion, Reina del Aire y la Oscuridad, y tras ella se nos descubre un mundo extraño, Fayre, del que procede la Hueste de la Corte Profana, dispuesta a arrasar con todo Vienne por sus propios motivos insondables, y enemistados con la luminosa corte de Titania y Oberón, quienes no desean inmiscuirse en asuntos terrenales. Se producirá así el enfrentamiento entre la magia élfica y la hechicería humana con un dudoso premio en juego, pues nadie, salvo los instigadores ocultos en las sombras, parecen saber demasiado bien por qué se encuentran luchando.

Martha Wells juega bien sus cartas, dosificando en su justa medida las pistas que nos va dando con los respuestas que vamos encontrando; con las dosis adecuadas de acción desbordante alternándose con los momentos de investigación y descubrimiento. Los personajes cumplen a la perfección su papel, ajustándose en todo momento a lo que se espera de ellos, sorprendiéndonos cuando es menester y sufriendo, e incluso sacrificándose, cuando les toca. Es este otro acierto, aunque doloroso para el lector, de la autora: dar alegrías inesperadas para luego quitarlas de la manera más cruel (y no profundizo más en ello para no desvelar ciertos pasajes impactantes). Quizá una de las mejores cosas que se pueda decir a estas alturas de una novela de fantasía es que mantenga la capacidad de sorprender, y ésta lo consigue.

He disfrutado leyendo este Fuego Elemental, “simple” aventura pura y dura, que sin duda no busca más que entretener y lo consigue con creces. Si lo que se quiere es pasar un muy buen rato sin tener que cavilar demasiado, sin duda este es un libro muy recomendable para ello.

jueves, 28 de diciembre de 2006

Notición: Planeta vende Minotauro (pero sin Tolkien)

Nos llega el siguiente comunicado:

Planeta DeAgostini ha decidido deshacerse de su sello “Minotauro” (que hasta el momento estaba funcionando como una editorial prácticamente independiente), poniéndolo a la venta en el mercado editorial. Sin embargo, la venta no incluirá a la “joya de la corona”: J.R.R. Tolkien y sus superventas El Señor de los Anillos.

No obstante, cabe recordar que el fondo editorial de Minotauro es muy amplio e incluye autores de reconocido prestigio como Ursula K. Le Guin, Ray Bradbury o Phillip K. Dick. En los últimos años, desde su compra a Francisco Porrua por parte de Planeta, Minotauro había ido ampliando con diversa fortuna sus colecciones y escritores, apostando de manera decidida por los autores españoles y convocando un certamen literario junto a Cafés Marcilla dotado de un premio de 18.000 euros para impulsar la creación de novelas pertenecientes a cualquiera de las vertientes de la llamada Literatura Fantástica.

Por el momento, poco más ha trascendido, salvo que las conversaciones con una editorial que podría ser La Factoría de Ideas están muy avanzadas. No se sabe si en el acuerdo se incluirá el mantenimiento del Premio Minotauro o el mismo será una de las víctimas de la transacción.

Interesante noticia. Cuando sepamos algo más, seguiremos informándoos.


EDITADO 29-12-2006:

Aviso: Después de leer esta noticia es recomendable comprobar la fecha en que fue subida para evitar malentendidos.

martes, 19 de diciembre de 2006

Noticias: Fallo Premio Domingo Santos 2006

La Asociación Española de Fantasía Ciencia Ficción y Terror ha hecho público el siguiente comunicado:

Acta del jurado del Premio de relato fantástico Domingo Santos 2006.

El jurado, constituido por D. Carlos Quintana Francia, D. José Carlos Canalda, D. Angel Carralero, D. Juan Miguel Aguilera y actuando como secretario sin voto D. Alfonso Merelo, ha decido conceder el premio Domingo Santos 2006 a la obra titulada:

"Pasión gitana por sangre española", presentada bajo el seudónimo de Séneca.

Una vez comprobada la identidad del autor, este ha resultado ser D. Víctor Manuel Ánchel Estebas.

En Huelva a 19 de diciembre de 2006
Doy fe
Alfonso Merelo Solá

viernes, 15 de diciembre de 2006

Reseña: La sombra del gigante.

La sombra del gigante.

Orson Scott Card.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Ediciones B. Col. Nova # 196. Barcelona, 2006. Título original: Shadow of the Giant.. Traducción: Rafael Marín Trechera. 353 páginas.

Percibo en mí, al terminar la lectura de esta novela, un cierto cansancio por el tema. Lo cierto es que toda la trama estrategico-geo-política de enfrentamiento planetario entre grandes mentes más que naciones me trae ya sin cuidado. Se me aparenta tan sólo como un poco más de lo mismo de lo ofrecido en anteriores entregas. Está estupendamente escrita, como suele ser habitual en Card, cierto; se devoran páginas como quien bebe agua, sin darse uno cuenta, es verdad; pero cuando uno analiza un poco lo que está leyendo se da cuenta de que es la enésima vuelta de tuerca a lo ya narrado en los dos anteriores libros de la serie: la situación en la Tierra de los que fueran compañeros de Ender en la Escuela de Batalla, los mejores y más brillantes estrategas, y el uso que de ellos hacen las diferentes naciones o culturas para la dominación mundial o su propia defensa según del lado de la amenaza en que les toque estar. Aparece por supuesto por ahí el Hegemón con sus propios planes personales, y Bean y Petra con sus desgracias; pero difícilmente nada de ellos nos hace implicarnos en la narración. Casi nos es indiferente lo que suceda, ha dejado de tener interés.

Así ocurre con la búsqueda desesperada de los hijos de Bean y Petra, raptados como simples óvulos fecundados en la anterior novela por su ahora muerto archienemigo Aquiles, e implantados en “madres de alquiler” con un execrable propósito, que a veces tan sólo parece patético; y cuyo paradero y destino se nos antoja indiferente.

Del mismo modo, resulta un tanto desasosegante la extremada ingenuidad de Card a la hora de tratar el plan del Hegemón para unir a todas las naciones y sociedades de la Tierra en un único pueblo. Sólo hace falta echar un vistazo en derredor para darnos cuenta de que la tendencia es hacia la atomización de las culturas, hacia la defensa de lo propio por encima y en contra de lo de los demás, y no a la renuncia de la soberanía o territorio en pos de una idealizada idea de la paz mundial sin excesivo fundamento; ni siquiera en el convulso y amenazador mundo futuro que Card nos describe, con la amenaza de los grandes movimientos de tropas por parte de las nuevas superpotencias (India, China, Rusia y el Islam) veo posible el resultado que Card parece augurar, aunque tal vez tan sólo se trate del deseo de su corazón.

Asistimos pues, al reencuentro con viejos conocidos de las anteriores entregas: Bean, Petra, Peter Wiggin, Suriyawong, Virlomi, Alai, Volescu, Mazer Rackham, Hyrum Graff… No falta nadie, a menos que se haya muerto. E incluso llega a hacer un cameo el propio Ender (además de que su sombra planea, ciertamente, sobre cada página y cada acción realizada). Sigue en la línea de ofrecernos la descripción de una partida sobre el tablero de cualquier “wargame” a nivel mundial, con sus enfrentamientos, guerras, invasiones, traiciones, puñaladas políticas y tratos a varias bandas. Quien disfrute de ese tipo de juegos o le apasione la historia militar del mundo, seguramente también disfrutará de esta narración, si es que no se encuentra, como yo, cansado de que Card le ofrezca una nueva entrega de su propia teoría militar geopolítica.

Hay muchas novedades en el libro, eso no lo discuto, y se dan unas cuantas respuestas a preguntas que habían surgido en los libros precedentes. Lo que sucede es que tal vez llegan un poco tarde o que queda la impresión de que Card está alargando innecesariamente la serie en lugar de ponerle un broche final que hubiese permitido que esta reseña fuese mucho más benigna.

Porque lo cierto es que la novela tampoco me ha defraudado, no nos llamemos a equívoco; como ya he dicho se lee de un tirón, pasando páginas casi sin darse cuenta. Lo que ocurre es que el balance final es deficitario respecto a lo que se esperaba de ella. A mí me encantó La sombra de Ender, disfruté razonablemente de las dos siguientes novelas, y con esta cuarta he llegado al convencimiento de que el tema está agotado, que no da más de sí. Sin embargo, según podemos deducir de los sucesos narrados en su final y de las palabras de Miquel Barceló, Card estaría en disposición de ofrecernos al menos una nueva entrega, y lo único que esa posibilidad trae a mi cabeza son dos refranes que me enseñó mi padre hace tiempo: Donde no hay mata no hay patata, o, lo que viene a ser lo mismo, De donde no hay no se puede sacar. ¿Tendrá algún truco el autor en la chistera para sorprendernos?

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Reseña: Los dones

Los dones.

Ursula K. Le Guin.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Minotauro. Barcelona, 2006. Título original: Gifts. Traducción: Rafael Marín. 236 páginas.

Vaya por delante que desde que tuve mi primer contacto con uno de sus libros, hace ya mucho, mucho tiempo, he sido un admirador declarado de la obra de Ursula K. Le Guin, así que igual soy incluso menos objetivo de lo habitual, pero ustedes sabrán perdonármelo, ¿verdad? Al fin y al cabo soy aquel al que le encantó Tehanu.

Vuelve la autora en este libro sobre dos de sus pasiones: las gentes de las montañas y el crecimiento (en todas las vertientes de la palabra) de los adolescentes. Y lo hace con una historia aparentemente muy simple, casi lineal, donde quizá “pasen” pocas cosas, pero que tiene la capacidad de subyugar la imaginación del lector por su forma de contárnosla.

En las Tierras Altas, una dura región montañosa, asistiremos al desarrollo emocional y físico de dos jóvenes: Orrec y Gry, dotados ambos de los dones (los poderes) de sus familias. Unos dones, a veces casi maldiciones, que sirven para mantener en sus respectivos dominios a las gentes de otras familias o clanes, cada cual tratando de descollar sobre los demás en la dura tarea de sobrevivir.

Y es en el retrato de esas gentes, en sus vivencias, en la descripción de esa sociedad extraña con sus rituales y tradiciones ancestrales, donde Le Guin destaca consiguiendo hacernos palpable un mundo tan lejano al nuestro. A la autora desde siempre le ha gustado la antropología, el estudio de los diferentes pueblos, y a ello se dedica en muchas de sus novelas, inventándose y haciendo creíbles comunidades de personas que se alejan mucho de nuestras vivencias, pero que, de alguna forma, se nos hacen cercanos en su día a día habitual. Es en su prosa, en sus descripciones, en su forma de narrar donde Le Guin consigue levantar ante los ojos del lector un mundo maravilloso que se nos ofrece sin fisuras.

Los dones es una novela de temática juvenil, de iniciación a la vida, que puede encandilar a cualquier público por el poder de sus palabras. Es una historia que se nos ha contado muchas veces de muchas maneras: el paulatino descubrimiento del mundo que les rodea por dos jóvenes que llegarán a rebelarse contra lo que ese mundo espera de ellos y tratarán de buscar algo más de lo que el destino, o sus familias, tenía previsto para ellos. Es un tema ciertamente tan viejo como la propia Literatura, pero en manos de Le Guin se hace nuevo ante nuestros ojos. No es tan importante, aunque también lo es, lo que se nos cuenta sino cómo se nos cuenta. Y en eso Ursula K. Le Guin sigue siendo una maestra. Su prosa, agradablemente traducida en esta ocasión por Rafa Marín, sigue siendo muestra de vigor, poesía y emotividad. Sus palabras, más allá de ser mero vehículo para contarnos una acción, evocan en nosotros sensaciones, sentimientos, trasladándonos casi físicamente al mundo que se nos está describiendo.

No creo que sea ésta la mejor obra de Le Guin, sin duda ni siquiera estará en el pelotón de cabeza de sus libros; pero hay que reconocerle que está muy por encima de mucha de la literatura fantástica que se nos ofrece hoy en día. Quien tuvo, retuvo, se dice, Y a Le Guin oficio, imaginación y capacidad de maravillar, le siguen sobrando.

Como aviso para navegantes, advertir que, según parece, Los dones es el primer título de una serie —trilogía o más, con Le Guin nunca se sabe— sobre las vivencias de estos dos jóvenes; pero también decir que, a pesar de su final abierto, el libro se puede considerar perfectamente auto conclusivo y completo en sí mismo, al estilo de las primeras entregas de Terramar. Por mi parte, quedo a la espera de las siguientes entregas.

==

Reseñas de otras obras de Ursula K. Le Guin:

Voces. Anales de la Costa Occidental II.

Poderes. Anales de la Costa Occidental III.

Lavinia.


martes, 5 de diciembre de 2006

Reseña: Omega

Omega.

Jack McDevitt.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

La Factoría. Col. Solaris ficción # 79. Madrid, 2006. Título original: Omega. Traducción: Elena González. 446 páginas.

Hace bien poco, en la reseña de Placeres Prohibidos, hablaba de los dos tipos de libro que parecen existir: los que tan sólo buscan entretener y los que buscan hacer pensar. Pero me he dado cuenta de que existe un tercer modelo, combinación de los dos anteriores: los libros que a la vez que te hacen pasar un muy buen rato te invitan a reflexionar. Omega, sin duda alguna, pertenece a esta tercera categoría y me ha parecido un libro estupendo.

Hay quien achaca a McDevitt el que sus libros, o al menos los pertenecientes a esta serie de la Academia, están todos cortados por un mismo patrón y que comparten todos una misma estructura. Y es cierto, no hay porqué negarlo: se produce un fabuloso descubriendo galáctico, se envía a investigarlo, se descubre que está a punto de ser destruido y en un crescendo de emoción se suceden las aventuras / rescates / dramas / pérdidas / triunfos de los protagonistas en unos finales que suelen dejar sin aliento al lector. Y en esta novela no es diferente. Sí, la estructura es similar a los anteriores, pero es que lo que importa es lo que cuenta y cómo lo cuenta; la estructura en sí es casi una excusa.

En este caso se trata del descubriendo de una civilización en un planeta lejano que está a punto de ser barrido por una de las Omega, las nubes destructoras que recorren el espacio en lapsos de unos 8000 años. Por supuesto hay que enviar una misión a rescatarla, pero el doble problema es el escaso tiempo con el que se cuenta para hacerlo y el que la misión en ningún caso debe interferir con el normal desarrollo de los habitantes; esto es, los humanos no pueden mostrarse abiertamente a los extraterrestres.

Se produce entonces una carrera contrarreloj y el libro se abre en varios frentes, a cada cuál más interesante. McDevitt vuelve a mostrarnos que es el heredero natural de aquellos autores que abanderaban el sentido de la maravilla y no para de sorprendernos página tras página con sus habilidades descriptivas e imaginativas. Pudiera parecer que el modelo debería habérsele agotado ya a estas alturas, pero nada más lejos de la realidad. Las aventuras y desventuras de los protagonistas, el futuro devenir de esa civilización alienígena, los destinos de las personas que se lanzan a su salvación… atrapan la atención del lector impidiendo que suelte el libro hasta no conocer el desenlace de las múltiples líneas que el autor maneja magistralmente.

Es ésta una ciencia ficción hecha a la antigua, con el sabor de los clásicos, muy alejada, quizá, de los cánones que mandan entre la nueva oleada de autores de moda. Pero tal vez por eso mismo tiene un sabor especial. Es como reencontrarse con un viejo amigo al que no sabías que echabas tanto en falta.

Es aventura en estado puro, pero es a la vez una lectura que invita a la reflexión sobre el propio ser humano. Una vez más se utiliza la ciencia ficción para reflejar problemas de nuestra propia sociedad trasladados a ese futuro de viajes estelares. Conceptos como la solidaridad, la ayuda desinteresada al que es diferente, el amor al prójimo, la entrega a una causa justa, los egoísmos que muchas veces llevamos dentro sin siquiera darnos cuenta, la burocracia intrínseca a la raza humana, el valor más allá de la obligación, la entrega sin contraprestaciones, el trabajo por y para los demás, el odio y el amor… están muy presentes a lo largo de toda la novela, que se cierra con dos líneas, dos preguntas, extraídas del diario de uno de los protagonistas, que hacen que uno se quede pensando, quieto, con la hoja terminada pero todavía abierta, sin poder cerrar el libro hasta haber intentado dar tu propia respuesta a ambas cuestiones. Cuestiones, por otra parte, perfectamente aplicables al mundo que nos está tocando vivir ahora mismo y que hablan mucho del miedo a lo extraño, a lo diferente.

Aventura, reflexión, una buena escritura y muchas buenas ideas. ¿Se puede pedir más? No lo sé; pero a mí, creo que es fácil deducirlo, McDevitt me sigue encantando con cada libro que nos ofrece y esta vez no ha sido una excepción. Quiero más.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Reseña: Roma eterna

Roma eterna.

Robert Silverberg.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Minotauro. Col. Ucronía. Barcelona, 2006. Título original: Roma Eterna. Traducción: Emilio Mayorga. 398 páginas.

Es este un libro del que había oído hablar elogiosamente con anterioridad y al que, ciertamente, le tenía ganas. Y debo decir que, aunque no me ha decepcionado en absoluto, esperaba más del mismo. La premisa es, aparentemente, sencilla: el Imperio Romano ha resistido a los embates del tiempo y pervive más allá de lo que lo hizo en nuestra realidad, proyectándose a lo que sería nuestro futuro. A lo largo de diez cuentos y un prólogo que abarcan algo más de 1.500 años de historia se nos mostrarán las razones, causas y puntos de inflexión donde la realidad cambió para no ser como la que conocemos y que dio lugar a nuestra actual existencia.

El problema, para mí, radica precisamente en ese largo lapso de tiempo que tan sólo permite “picotear” en algunos de los hechos destacados de ese Imperio Romano paralelo al nuestro y que deja una sensación de profunda insatisfacción al acabar. Hay demasiados huecos, como no podía ser de otra forma al tratar de abarcar un periodo tan amplio. Al acabar alguno de los cuentos quedan las ganas de saber más, de profundizar en los sucesos posteriores a lo narrado; sucesos que a veces se antoja que podrían incluso más interesantes de los que ya hemos conocido. Es cierto que la historia está profundamente imbricada en sí misma y todo lo narrado se va acumulando para formar un tapiz en el que cada hilo conduce hacia un dibujo que no podría ser visto sin la totalidad de las hebras. En cada cuento hay referencias a hechos pasados, a cosas que se nos han contado en cuentos anteriores o a datos que no se nos han narrado, pero que se intuían, a personajes que aportaron su granito de arena a la pervivencia del Imperio o que hicieron que se acercase peligrosamente a su final; el lector puede así ver las consecuencias de actos que aparentemente no tenían mayor relevancia. Pero la imagen que se forma es, necesariamente, algo difusa.

Y es que, creo, en este ambicioso proyecto, tan interesante como atractivo, Silverberg quizá ha querido abarcar demasiado. Son muchos años y hay que dejar mucho fuera. Se nos muestran los hechos más destacables, pero vistos desde puntos demasiado focalizados en sus protagonistas de forma que se pierde un tanto la visión global, el cómo afecta lo narrado al resto del mundo; un mundo que parece interesar sólo para cada relato en cuestión, olvidándose un tanto en los posteriores.

Me ha dejado esta lectura un regusto agridulce. He disfrutado de cada relato individual; he deseado que muchos de ellos no terminasen, que continuasen más allá de la última palabra para poder saber lo que venía a continuación, para conocer el destino de algunos de los personajes (cosa que en alguna ocasión, sí se nos ofrece, como en el magnífico Cuentos de los bosques de Vindobona, que pone un perfecto broche al anterior Vía Roma), para saber si el Imperio se mantendría una vez más contra los embates que el tiempo y los hombres lanzaban contra él. Y por ello, creo, me ha dejado insatisfecho. Quien mucho abarca, poco aprieta, se suele decir, y nunca fue más cierto que en este caso. En esta revisión de la historia, quizá hubiese sido mejor que Silverberg se ciñese a un periodo temporal más corto, o quizá es que cada cuento requería una novela para poder plasmar todo aquello que el autor llevaba dentro. Siendo el libro como es, para mí, se queda algo cojo.

Dejaré de todas maneras para aquellos más sabios y más doctos en Historia que yo, la valoración de los cambios que el autor marca en la historia como puntos de inflexión donde este Imperio Romano logró pervivir haya donde el de nuestro propio mundo no logró hacerlo. Desde luego a mí, bastante lego en la materia, me ha parecido que Silverberg se había documentado abundantemente sobre los inicios de Roma para, a partir de allí, construir su personal visión de cómo podrían haber sido las cosas si tan sólo unos pocos detalles hubieran sido diferentes a como en realidad fueron; sí he echado en falta que se documentase un poquito más sobre Hispania, de la que aquellos personajes que van apareciendo (y son unos cuantos) proceden todos de una misma y única ciudad. Pero no se puede tener todo, claro.

Y entrando ya en otras aguas, y dentro de mi particular cruzada contra las sinopsis de contraportada, decir que, de nuevo, este libro es clara indicación de cómo no deben hacerse las cosas. De los dos párrafos centrales, el primero está básicamente bien, aunque un poco exagerado. Pero es que el segundo párrafo hace tan sólo referencia al último cuento (y estamos hablando de un total de diez), destripando además su misterio (y su gracia) por el camino. Lo dicho, abundar en mi recomendación de leerse las sinopsis sólo después de haber leído el libro y para echarse unas risas por lo que pudiera servir.

==

Reseña de otras obras del autor:

La torre de cristal.


miércoles, 29 de noviembre de 2006

Reseña: Jonathan Strange y el señor Norrell

Jonathan Strange y el señor Norrell

Susana Clarke.

Reseña de: Amandil.

Ediciones Salamandra 2005, Círculo de Lectores 2006.Título original: Jonathan Strange & Mr. Norrell. Traducción: Ana María de la Fuente. 813 páginas.

Este libro ha sido presentado más de una vez como lo mejor en fantasía inglesa desde El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien. Y lo cierto es que, pese a haber leído poco de fantasía escrita en el Reino Unido, me atrevo a aventurar que se acerca en algunos aspectos a la genialidad del profesor de Oxford.

La historia del libro se puede resumir del siguiente modo. El señor Norrell, un erudito mago inglés, pretende ofrecer sus servicios al gobierno para ayudar en la guerra contra Napoleón y devolver así a la magia al estatus que le corresponde tras ser completamente abandonada siglos atrás. A partir de ese instante comienza a desarrollarse una historia que combina sabiamente hechos reales (la guerra en la Península Ibérica, las campañas de Lord Wellington, los cambios en el gabinete inglés, la locura del Rey Jorge) con los quehaceres diarios de un mago en activo como Norrell y posteriormente su aprendiz Jonathan Strange. Y todo ello en un mundo en el que los “otros reinos” (infernales o feéricos) a veces pueden abrir sus puertas y permitir el paso de seres tan ambiguos como los duendes.

La autora no duda en imbuir a todo el relato de una nueva realidad de índole histórica, solapando a la historia real de Inglaterra toda una serie de personajes y acontecimientos remotos que existieron “realmente” y que todos los personajes del libro (inventados por ella o reales) conocen, cuando menos, a través de cuentos y leyendas. Clarke se ayuda de múltiples llamadas y notas al pie para ir explicando al lector la mayor parte de ese trasfondo “mágico-histórico” sin por ello ralentizar la lectura más de lo necesario.

La obra se divide en tres libros, siendo el personaje principal en cada uno de ellos un mago distinto… porque, en efecto, hay un tercer mago que ronda por todas las páginas del libro pero cuyo rastro es a la vez perceptible e invisible.

El resultado es una obra entretenida, sorprendente, que nos lleva de nuevo al entorno de un mundo dónde la magia es posible, creíble y hasta deseada (del mismo modo que J. K. Rowling consiguió hacer atractivo el fantástico mundo de Harry Potter), capaz de interactuar con los acontecimientos históricos que sustentan nuestro presente sin tergiversarlos en exceso y, lo más importante, sugiriendo que tras el libro podría levantarse un verdadero mundo dónde Norrell, Strange y los demás nos estarían esperando.

Recomiendo su lectura. Es cálido, entretenido y sorprendente.

jueves, 23 de noviembre de 2006

Reseña: Placeres prohibidos

Placeres prohibidos.

Anita Blake, cazavampiros /1.

Laurell K. Hamilton.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Gigamesh. Col. Gigamesh ficción nº 36. Barcelona, 2006. Título original: Guilty pleasures. Traducción: Carolina Broker y Natalia Cervera. 276 páginas.

Puro entretenimiento. Hay libros que buscan hacer pensar al lector y libros que intentan hacer pasar un buen rato sin tener que forzar las neuronas. Placeres prohibidos pertenece, desde luego, a este último grupo. Pero, incluso dentro de la categoría de aquellas novelas que sólo buscan el entretenimiento sin demasiadas complicaciones, existen grados: desde aquellas que toman al lector por inculto y piensan que con algo de acción sobra, hasta aquellas otras que se toman la molestia de querer agradar al público con una escritura fluida, cuidada, con un cierto estilo propio y con unas tramas cuando menos coherentes. Placeres prohibidos, de nuevo, pertenece a este último peldaño. Puro entretenimiento, pero entretenimiento inteligente.

Es una pena que esta serie nazca en España lastrada por la inevitable comparación con Buffy Cazavampiros. Comparación que esta obra no se merece y de la que, en todo caso, sale triunfante y victoriosa. Nada podría ser más diferente que las protagonistas y la ambientación de ambas series. Anita, trabajadora reanima-muertos, pequeña, morena, malcarada y de bastante mal genio, poco o nada tiene que ver con la estudiante siempre a la moda Buffy. Incluso el mundo en que se mueven ambas es radicalmente diferente.

El mundo de Anita es un mundo que nos resulta extraño o cuando menos chocante, donde lo sobrenatural convive con toda paz con lo “normal”, donde seres como los vampiros regentan abiertamente night-clubs de moda (por ejemplo, el Placeres Prohibidos que da título a esta novela), donde los zombies, los cambiaformas y toda otra clase de criaturas extrañas comparten sin ocultarse de ningún modo las vidas de la gente corriente, y donde la protagonista, conocida como la Ejecutora, tan pronto se dedica a su profesión de levantar muertos como a asesorar a la policía, ejecutar a muertos vivientes o, muy a su pesar, a ayudar a unos odiados vampiros a resolver una serie de asesinatos de otros vampiros.

No existe una línea clara y definida que pueda decir éstos son los buenos y éstos los malos. Durante toda la novela la ambigüedad es la tónica y precisamente es una característica que dará mucho juego a lo largo de la trama, sin que Anita sepa nunca demasiado bien de quién puede fiarse y de quién no, deparando la acción varias sorpresas que, aunque puede que sospechadas, dan interesantes giros a la trama. Quien te da la puñalada por la espalda bien puede ser el humano en quien confías y quien te saca del atolladero aquel vampiro al que odias. Es un mundo donde la confianza es algo que debe ganarse con mucho esfuerzo y no debe dilapidarse. Y donde la muerte acecha de muchas formas inesperadas.

A pesar de ser literatura de esa a la que algunos despectivamente califican de “usar y tirar” a mí me ha gustado y, desde luego, me ha dejado con las ganas de leer sus continuaciones (esperemos que Gigamesh no tarde tanto en publicar la segunda como ha tardado con esta primera). Pero de todas maneras, viendo la entidad y nivel del oponente de Anita en esta entrega, me queda el temor de que en los próximos libros de la serie (y ya van unos 14) asistamos a una dragonbalización de sus enemigos, necesitando sorprender al lector cada vez con un contrincante de mayor envergadura, rizando el rizo para superar lo ofrecido anteriormente y convirtiendo la serie en un crescendo de seres a cada cual más poderoso (incluida Anita, que aquí no demostraba, en principio, una superioridad física o síquica sobre el resto de los mortales; pero que mucho me temo, visto lo visto, que irá acercándose cada vez más al poder de sus rivales) para que no decaiga la acción.

En todo caso, tan sólo la lectura de los libros posteriores podrá decírnoslo, así que yo ya estoy esperando que El cadáver alegre llegue a las librerías. Seguro que cae en la cesta.

lunes, 20 de noviembre de 2006

Reseña: Ilión I: el Asedio

Ilión I: el Asedio
Dan Simmons

Ediciones B, col. Nova 167. 2004.Título Original: Ilium.
Traducción: Rafael Marín

El titulo nos hace creer erróneamente que estamos ante una obra de ciencia ficción basada en los mitos de la Iliada, nada más lejos de la verdad; yo esperaba como agua de mayo un nuevo libro de Dan Simmons después de leer la saga de Hyperion, cuyo primer libro es de un nivel pocas veces visto por los ojos de este lector.

Cuando empecé a leer Ilión, se me hizo un poco pesado, confuso, no sabía muy bien donde estaba en cada capitulo; ya la historia no sigue un solo eje, sigue cuatro hilos; la recreación de La guerra de Troya, con unos “posthumanos” convertidos en dioses griegos gracias a su tecnología cuántica, otro eje que va de los “humanos” que viven en La Tierra, convertidos en poco más que “Eloi”, y unos seres cibernéticos que viven en la lunas de Júpiter descendientes de las sondas de Inteligencia Artificial de los humanos de épocas anteriores, y el eje central, que es un acolito revivido por los posthumanos para grabar que ,“la guerra de Troya” ,provocada por ellos como un juego, siga tal y como Homero la escribió.

Estuve a punto de dejarlo, pero cuanto más avanzaba más me atraía, más me conectaban los hilos de las distintas tramas, todo se iba conectando poco a poco hasta tal punto que he sido imposible de dejarlo, y ya voy por la segunda parte.

No es un libro que esté al nivel de Hyperion, hay personajes que son bastantes planos, y al principio, a mi entender se hace demasiado confuso, pero después cobra un intensidad que es imposible dejarlo, con un planteamiento muy interesante, y que yo como lector espero que siga hasta el final de la saga.

Un libro muy recomendable, pero no para los que empiecen a leer ciencia ficción, ni para los amantes de la ciencia ficción hard.

jueves, 16 de noviembre de 2006

Noticias: XVI convocatoria del premio Pablo Rido de relato fantástico

Se abre el plazo de presentación de originales para la decimosexta
edición del premio Pablo Rido de relato fantástico, que organiza la
Tertulia Madrileña de Literatura Fantástica.

El Premio Pablo Rido es un certamen totalmente independiente,
convocado por la TerMa (Tertulia Madrileña de Literatura Fantástica)
y no está ligado a ningún interés editorial o de grupo. Los jurados
son elegidos entre especialistas, profesionales y aficionados del
género y, para recalcar la absoluta independencia del premio, su
dotación económica procede de las aportaciones voluntarias de
aficionados, en su mayoría de los asistentes a las reuniones de la
TerMa.

Bases del premio Pablo Rido:

Podrán optar al premio las narraciones inéditas que sean encuadrables
dentro del género de la literatura fantástica (ciencia-ficción,
fantasía, terror)

Las obras presentadas, escritas en castellano, se remitirán por
quintuplicado y acompañadas de disquete y tendrán una extensión
máxima de aproximadamente 30 folios de 30 líneas (a doble espacio) y
70 caracteres por línea.

Los originales se enviarán bajo seudónimo, adjuntando un sobre
cerrado con el nombre completo, documentación acreditativa de la
identidad del participante (DNI en el caso de los españoles) y
dirección completa. Se procederá a la apertura de dicho sobre con
posterioridad al fallo del premio.

El plazo de presentación de originales finalizará el 15 de Enero de
cada año, siendo la fecha tope de recepción de originales el 31 del
mismo mes.

Los originales se enviarán a Francisco Canales Ramírez, Apdo. de
Correos 283, 28930-Móstoles (Madrid) España, indicando en el sobre la
referencia: "Premio Pablo Rido".

El jurado designará un máximo de cinco finalistas, de entre los
cuales seleccionará un primer premio que recibirá la cantidad de 666
Euros, junto a una estatuilla conmemorativa obra de Patricia Andrés
Sánchez.

El premio no puede ser declarado desierto.

Las decisiones del jurado serán inapelables.

La presentación a concurso supone la aceptación de estas bases.

Nota: los derechos de los relatos presentados quedan, en todo caso,
en posesión de sus autores. Dado que la Tertulia recibe solicitudes
por parte de editores y/o faneditores interesados en la publicación
de relatos participantes y con ánimo de facilitar a los autores la
difusión de sus obras, entregaremos a editores y/o faneditores copia
de los relatos presentados y dirección de contacto de sus autores si
y sólo si así lo autorizan éstos expresamente mediante nota al efecto
en el interior del sobre cerrado acreditativo de su identidad.

Los interesados pueden informarse más en: http://www.laterma.com/ Así
mismo, en nuestros foros (http://www.laterma.com/foros/) hay una
sección llamada Dudas y ayuda (http://www.laterma.com/foros/
viewforum.php?f=3) donde pueden solicitar información adicional.

martes, 14 de noviembre de 2006

Noticias: V Muestra del Cómic de Zaragoza

Noticias: convocatoria del Visiones 2007

Visiones 2007
Carta de presentación del seleccionador y convocatoria

Apreciados amigos:

Conforme a lo aprobado por la Asamblea de socios de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT), celebrada en el transcurso de la HispaCon 2006, tengo el honor de comunicaros que se me ha encomendado la tarea de seleccionar el material que conformará la antología Visiones 2007.

Desde 1992, las antologías Visiones editadas por la AEFCFT han servido de escaparate y trampolín a los escritores del género fantástico. En su planteamiento original, que es el que seguiré en esta edición, estaban orientadas principalmente a la promoción de autores noveles, inéditos o poco publicados, con ocasionales excepciones.

En las antologías anteriores, la convocatoria se ha centrado en el material literario. No obstante, y teniendo en cuenta que la faceta gráfica también tiene relevancia en el género fantástico (no en vano, los premios Ignotus concedidos por la AEFCFT incluyen la categoría “mejor ilustración”), he decidido, con el beneplácito de la Asociación, ampliar la convocatoria al material gráfico. El Visiones 2007 constituirá, de hecho, dos selecciones: la de los relatos que integrarán su contenido y la ilustración de portada. Ambas convocatorias quedan abiertas a todos los escritores e ilustradores que deseen participar y que cumplan los requisitos que se enumeran a continuación.

El envío de cualquier trabajo supone la aceptación de dichos requisitos.

1) Temática: Tanto los relatos como las ilustraciones deberán pertenecer sin excepción al género fantástico, en cualquiera de sus variantes (ciencia ficción, fantasía y terror).

Aunque cada antología suele ajustarse a los gustos personales del seleccionador, y mi caso no será una excepción, el criterio principal de selección será la calidad de los relatos e ilustraciones, independientemente de su temática concreta.

2) Procedencia: La antología Visiones es una iniciativa mantenida por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror. El objetivo de la Asociación es la promoción del género en España. La convocatoria está abierta a todos los autores españoles, los residentes en España y los socios de la AEFCFT independientemente de su nacionalidad.

3) Requisitos técnicos para los relatos:
- No hay extensión mínima obligatoria. La extensión máxima recomendada es de 10.000 palabras, ya que será difícil incluir textos más largos. En ningún caso aceptaré relatos cuya extensión supere las 17.500 palabras (el límite de la categoría de relato en los premios Ignotus, concedidos por la AEFCFT).
- Los relatos deberán enviarse en formato electrónico (preferiblemente Word o RTF), con el fin de facilitar su posterior edición.
- Se admiten relatos en todas las lenguas oficiales del Reino de España. En el caso de que alguna de las obras seleccionadas no esté escrita en castellano, me pondré en contacto con el autor para tratar sobre su traducción al castellano, para que sea incluida en la antología junto al original.
- Los relatos deben ser inéditos.

4) Requisitos técnicos para las ilustraciones:
- Se admiten ilustraciones en B/N y en color.
- La portada tendrá unas medidas aproximadas de 13 cm de ancho y 20 de alto. Las ilustraciones deben tener unas dimensiones proporcionales a dichas medidas. Importante: en la publicación se superpondrá el título de la antología; conviene tenerlo en cuenta y reservar espacio en la ilustración.
- Debido al trabajo que implica la realización de una ilustración definitiva, admitiré a concurso bocetos detallados si van acompañados de otras muestras del trabajo del ilustrador (otras ilustraciones, direcciones donde exponga trabajos previos, etc.) que me sirvan para tener una idea del estilo y del posible resultado final.
- Las ilustraciones deben ser inéditas.

5) Entrega: El envío se realizará por correo electrónico a la dirección Visiones2007@gorinkai.com, y deberán constar el nombre auténtico del autor, el título de la obra y el lugar de procedencia (esto último se usará meramente con fines estadísticos). Como dirección de reserva, si se da el caso de que al enviar a la anterior haya algún problema técnico, podéis usar Visiones2007@hotmail.com (pero recordad: sólo en caso de que tengáis problemas con la primera). Excepcionalmente, si a alguien le resultase imposible enviar sus trabajos por correo electrónico, puede enviarlos en otros soportes a la dirección postal:

Antología Visiones 2007
Antonio Rivas Gonzálvez
Apartado de correos 30050
28080 Madrid
Madrid - España

Responderé a todos los autores que envíen trabajos, y mantendré correspondencia en la medida de lo posible de cara a tratar su inclusión en la antología.

6) Selección, publicación y derechos: En las obras seleccionadas, tanto relatos como ilustración, el autor cede a la AEFCFT el derecho a la publicación en la primera edición de la antología, sin más contrapartida que la de su publicación y los ejemplares que le corresponden en calidad de autor. Tras esta primera edición, todos los derechos de las obras quedan en manos de sus autores.

7) Plazos:
- Relatos e ilustraciones definitivas: Deben enviarse a cualquiera de las direcciones arriba indicadas antes del 1 de mayo del 2007.
- Bocetos de ilustraciones: Deben enviarse a cualquiera de las direcciones arriba indicadas antes del 28 de febrero del 2007.

Para cualquier duda o consulta, poneos en contacto conmigo en cualquiera de las direcciones arriba indicadas.

Gracias por vuestra atención. Espero vuestros relatos e ilustraciones.

Un saludo,

Antonio Rivas
Seleccionador de la antología Visiones 2007

lunes, 13 de noviembre de 2006

Reseña: El privilegio de la espada.

El privilegio de la espada.

Ellen Kushner.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Bibliópolis. Col. Bibliópolis fantástica nº 50. Madrid, 2006. Título original: The Privilege of the Sword. Traducción: Manuel de los Reyes. 318 páginas.

Como continuación de A punta de espada tengo que decir que me pareció mucho mejor aquella primera que ésta que nos ocupa. Donde en una había originalidad en ésta es un poco más de lo mismo. Y encima tenemos el problema del género al que adscribir lo narrado; porque esa es otra, ¿quién determina que esta obra pertenece al fantástico tan sólo porque aparece una ciudad indeterminada y ficticia en la que se desarrolla la trama? ¿Fantástico? ¿Por inventarse una ciudad que podría ser cualquier ciudad real dieciochesca? No hay en este libro ni magias de ningún tipo, ni seres inexistentes, ni monstruos imaginarios, ni razas inventadas, ni ninguna de las convenciones extraordinarias generalmente aceptadas por el público y que normalmente adornan el género fantástico. No sé, me parece tan literatura fantástica como podría serlo Romeo y Julieta (salvando las evidentes distancias literarias). Y el ejemplo de los amantes trágicos no está tomado en vano, sino que tiene mucho que ver con la narración. Es El privilegio de la espada una novela sobre grandes o pequeños y mezquinos amores, no sé, o sobre ambos tal vez; pero lo que importa es que todo el trasfondo es mero decorado para el desarrollo de las pasiones del corazón que impregnan todas las páginas, motivan a los protagonistas y se convierten en motor de los sucesos narrados.

Y es que, volviendo al tema del género, lo que tenemos entre manos es lo que, al menos antes y no sé si ahora todavía, se llama una novela rosa: llena de amores (posibles e imposibles), de cortejos, de tragedia y drama, de fornidos amantes (de ambos sexos) y de torturadas damiselas, de malvados pretendientes despechados y heroicos salvadores, de sexualidades a flor de piel,…

Bien está que se cambian algunos de los típicos elementos del género rosa, dando algo menos de tópico a la narración (como que el “encargado” de reparar el honor de cierta dama sea otra dama) y que todo ello está arropado de un entretenido ropaje de novela de capa y espada y de enredos políticos. Lo que sucede es que, donde en A punta de espada ésto era lo importante, ahora ha pasado a un segundo plano para dar más relevancia, mucha más, al romance. La intriga política que convertía la narración en un duelo en sí, el juego de los nobles por llevarse el gato al agua y cumplir sus ambiciones, el enfrentamiento entre los poderosos con sus viles jugarretas, sus ataques y contraataques donde las vidas de las personas carecían de importancia como meros peones de sus ambiciones, el trasfondo oscuro, tenebroso casi, barriobajero de La Ribera donde terminar muerto era cuestión de una palabra equivocada o una mirada amenazadora… todo eso ha quedado atrás, y ahora nos encontramos en esta El privilegio de la espada con una ciudad que pudiera parecernos nueva a los que ya caminamos por ella en la novela anterior. No menos válida para la narración, pero quizá sí menos interesante.

Ahora, en El privilegio de la espada, lo que importa son los salones de fiestas de los nobles, los bailes, dónde las jóvenes damas buscan ser presentadas en sociedad y sueñan con conseguir un apuesto, y adinerado, pretendiente. Allí, el Duque Loco (yo le habría denominado por un epíteto mucho menos cariñoso), Tremontaine, el Alec de A punta de espada, hará que su joven e inocentona sobrina se convierta en una espadachina para su propia defensa y la de su casa. Y esta premisa que podría dar para muchísimo (una joven usurpando el puesto y las prerrogativas de un espadachín en una sociedad marcadamente patriarcal y machista, en la que el honor de la nobleza se demuestra en duelos de campeones alquilados) se convierte tan sólo en una excusa para deshacer un par de entuertos sentimentales, para satisfacer algún necio impulso vengativo y para asistir al despertar sexual de una muchachita que no se entera demasiado de la distinción entre sexos (aunque de eso quizá tenga la culpa su tío el Duque, que no le hace ascos ni a la carne ni al pescado ni al ningún tipo de “alimento” intermedio), mientras descubre que su cuerpo es algo más que una percha para llevar la ropa.

Entre todo ello, la trama es entretenida, de las que se dejan leer con agrado, pero sin aportar tampoco nada nuevo (todo el “escándalo” que podía provocar las tendencias sexuales de algunos de los protagonistas, están ya asumidas por la lectura del primer libro, aunque aquí estén llevadas al extremo). Lo que más me ha llamado la atención, como un acierto, es la importancia que cobra como hilo conductor de la narración un libro que empieza a leer la protagonista, titulado El espadachín cuyo nombre no era Muerte, y que servirá de clave para las comunicaciones de las dos jóvenes damas y que, convertido en obra de teatro, se trasforma en parte del escenario cobrando una sutil importancia. El tal libro, ficción dentro de la ficción, es, otra vez, una especie de Romeo y Julieta, final trágico incluido, que influenciará enormemente la forma de actuar de las muchachas, enfrentado lo literario con lo “real” de lo que están viviendo y sufriendo.

Lo peor, esa indefinición en el género literario, y el haber convertido la ciudad innominada (un personaje más, al fin y al cabo) donde se desarrolla la acción de un lugar oscuro y tétrico a un sitio casi “luminoso”.

Lo mejor, un irónico sentido del humor, que impregna muchos de los diálogos, sobre todo en los enfrentamientos dialécticos del Duque Loco tanto con amigos como con enemigos, y el delicado equilibrio descriptivo que hace de este personaje el ser repugnante, atractivo e intrigante a un tiempo en que la ha convertido la autora. Y junto a ello, ese final, sorprendente tanto por lo brusco como por lo coherente y acertado, que cierra el libro, pero tal vez no la serie, con un broche sangriento.

Noticias: Especial Asimov de Libro Andrómeda 2006

Libro Andrómeda ha hecho público el siguiente comunicado en relación a una de sus futuras publicaciones:

ACTAS DEL ESPECIAL ISAAC ASIMOV.

Reunidos los seleccionadores, Carlos Moreno y José Joaquín Ramos deciden escoger los siguientes relatos o artículos:

CUENTOS:

Quién hizo la ley de Pily B.
Robopsicología inversa de Carlos López.
Esencia y naturaleza de Fabio Ferreras y Graciela Lorenzo Tillard.
Experimento fallido de José Carlos Canalda.
El nombre no es importante de Daniel Salvo.
Cuestión de daltonismo de Pedro Felix Novoa.
La buena suerte de Armando Rosselot.
Factor K de Leandro Riedel.
El pequeño Frankestein de Yelina Pulliti.

ARTÍCULOS:

Cronología Galáctica de Emili Llaveria
Isaac Asimov Inc. de Alfredo Benítez
El Hombre del Bicentenario de Carlos Moreno
La serie de la Fundación de Asimov de Alberto Chimal
Introducción a la serie Fundación de Javier Cantero
Aforismos para una melena de Gabriel Trujillo

Todo lo decidido es sin perjuicio de que el editor de la colección Libro Andrómeda, a título personal, decida previa consulta a los autores correspondientes, incluir algún texto más en la antología que publicará estos trabajos, dado que tanto la calidad como cantidad de los textos recibidos ha sido elevada.

viernes, 10 de noviembre de 2006

Reseña: J.R.R. Tolkien. Autor del Siglo

J.R.R. Tolkien. Autor del Siglo

Tom Shippey

Reseña de: Amandil.

Minotauro, 2003. Título original: J.R.R. Tolkien Author of the Century. Traducción: Estela Gutiérrez. 373 páginas.


El título es, quizá, lo más pretencioso que se puede encontrar en un libro dedicado a exponer los méritos de un autor como Tolkien. Y por eso mismo Shippey, seguramente el mayor experto a nivel mundial sobre la vida y obra del autor inglés, se atreve a comenzar su libro justificando con poderosos argumentos la afirmación que encontramos en la mismísima portada.

Sin entrar a valorar asuntos tales como los imbatidos registros de ventas de El Señor de los Anillos tras cincuenta años desde su publicación o el hecho de que en el Reino Unido fuese elegido como mejor libro del siglo XX, Shippey opta por enfocar la genialidad de Tolkien en su faceta de filólogo entregado tanto al placer de la lingüística como al de la literatura, pasando por encima de la división creada en el mundo universitario entre dos disciplinas que no sólo se complementan sino que se hacen necesarias para alcanzar la comprensión plena de sus objetos de estudio.

¿Cómo se puede estudiar una lengua sin su literatura y viceversa?

Y ¿cómo se puede pretender entender la evolución de una lengua sin intentar comprender y conocer los mitos, experiencias y maneras de pensar de los que la crearon y la usaron como vehículo de expresión cultural?

Shippey, partiendo de la base de la perfecta comprensión que Tolkien tenía de este problema, nos lleva a lo largo de seis capítulos a una relectura crítica y sorprendente de las tres obras más conocidas del autor (El Hobbit, El Señor de los Anillos y El Silmarillion) así como de las obras breves, quizá menos conocidas pero no por ello menos interesantes desde todos los puntos de vista.

El libro es recomendable tanto para aquellos que han disfrutado de la obra de Tolkien pocas veces como para aquellos que ya hayan profundizado en los escritos más complejos del autor inglés. Descubre claves interpretativas originales y, para el gran público español, absolutamente desconocidas que nos permiten observar como dónde creemos que únicamente se escondía la imaginación de Tolkien hay en realidad un tremendo trasfondo cultural originario de los vastos conocimientos del autor.

Shippey sabe llevarnos a lo largo de todo el libro a través de un verdadero océano de información de carácter histórico, filológico y biográfico sin por ello enmarañarnos o perdernos. Además posee la gran virtud de la claridad y la facilidad para expresar ideas complejas. Pero no nos engañemos. Es un libro para profundizar en Tolkien y en una parte muy relevante de lo que él mismo llamaba su “humus” o los “huesos del caldo” de todo relato, poema o mito, aquello que no vemos pero que configura la base necesaria para poder crear (o subcrear en la terminología del propio Tolkien) lo narrado.

Y por último revelaros que este libro ofrece muchas de las claves para saber datos tan curiosos como el origen de los nombres de los enanos de El Hobbit, el origen de Gandalf y Saruman (o al menos de sus nombres), el porqué de la Comarca, Rohan y sus nombres, las curiosidades de los elfos o los misterios detrás de Egidio o Niggle.

Aunque sea sólo por eso merece la pena ser leído, creedme.

martes, 7 de noviembre de 2006

Reseña: Juglar

Juglar.

Rafael Marín.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Minotauro. Barcelona, 2006. Colección Ucronía. 284 páginas.

Tengo por costumbre no leer más que las primerísimas líneas de las sinopsis que las editoriales suelen ofrecernos en la contraportada o en las solapas (si las hubiera) de los libros que voy a comenzar. Si acaso, una vez terminados y porque me puede la curiosidad, lo hago al pasar la última página. Y vaya sorpresas que me llevo. Por ejemplo, quien leyese la contraportada de este Juglar que ahora nos ocupa pensaría por fuerza que la novela va sobre el Cid Campeador o sobre ese último día en que debía defender Valencia después de muerto. Nada más lejos de la realidad.

El libro se abre con esa escena de su “resurrección”, cierto, pero una vez pasada la, breve, introducción el libro abre un enorme flashback y se centra en la figura del “resucitador”: Estaban de Sopetrán, el “juglar” del título, que nos llevará desde el momento de su abandono recién nacido a las puertas de un convento hasta ese postrer día en Valencia, a lo largo de una vida azarosa en la que, sí, se cruzará varias veces de manera importante con la figura de Mío Cid, pero que en absoluto será el total de lo narrado.

No es un libro sobre Rodrigo Diáz de Vivar, aunque éste tenga su importancia (mucha) en la narración, sino sobre un truhán que busca sobrevivir en un mundo de magias que muchas veces le superan y que le convierten en objeto de deseo y odio de fuerzas que ni siquiera llega a imaginar.

A lo largo de estas apenas 300 páginas vamos a asistir a la vida completa de Esteban de Sopetrán, a sus muchas aventuras (y desventuras), en una narración que por momentos se torna épica y por momentos picaresca, y que pasa por hacer un retrato colorista de la época que les ha tocado vivir a los protagonistas; con sus guerras entre reinos cristianos y el dominio sobre las taifas musulmanas que también buscan su propio provecho, ya sea en la paz o en la guerra; con sus enfrentamientos fraticidas al más alto nivel; con sus rencillas entre nobles, con sus envidias y sus traiciones; y con una magia que envuelve el relato con un halo de misterio que acompañará a Esteban de Sopetrán a lo largo de toda su vida cargándola de amenazas.

Y es, tal vez, el mayor defecto que pueda achacársele al libro. El tratar de encerrar en tan pocas páginas una vida tan azarosa hace que, en algunos determinados momentos, la narración se vuelva brusca, como quien avanza a trompicones, pasando de un hecho a otro, temporalmente lejano, sin apenas transiciones.

Es además, el minucioso retrato que hace Marín de la época, otra rémora en su estómago. Hay un desapego, entre los momentos en que nos cuenta la vida de Esteban y los momentos en que nos narra los hechos históricos en que ésta encaja, que lastra el ritmo del relato. He echado en falta en este sentido un poco más de implicación emocional en lo narrado. Hay ocasiones en que, aún estando el protagonista en peligro de muerte, no lo sientes cercano. La pulcritud de la escritura, lo perfecto de su estilo, quizá le haya jugado una mala pasada y queriendo hacer unas descripciones preciosas y preciosistas, Marín se ha distanciado o hace distanciarse al lector un tanto de la acción en sí, dando más importancia al decorado.

Es hacia la mitad del libro cuando éste se centra más y cobra más emoción (tal vez desde la llegada de Mío Cid y sus huestes, y con ellas Estebanillo, a Zaragoza y con los hechos que allí acaecen), leyéndose el último tercio en un suspiro ensimismado. Le ha costado llegar allí, pero qué bien ha llegado. La novela, como ya he dado a entender un poco más arriba, está escrita con la maestría con la que ya nos tiene habituados Rafa Marín. Todo está en su sitio, todo encaja. Y aunque, como también decía, no es un libro sobre el Campeador, sí que es un gran homenaje a su persona y es una gozada ver como el autor ha ido encajando los hechos más destacables del Poema de Mío Cid para darles una nueva lectura (y si alguien no ha leído el Poema, decirle que es muy recomendable), una nueva visión marcada por la existencia de la magia en la vida de Esteban de Sopetrán, una nueva lectura que engrandece, aún más si cabe, su figura, su nobleza y su hidalguía.

No aparece demasiado Rodrigo en la narración, pero sí sus huestes y algunos de sus compañeros, y su espada, la Tizona, va a tener una importancia capital en lo narrado, aunque sólo sea como desencadenante de uno de los pasajes más bellos y un tanto aterradores del libro (que no quiero destripar, así que no diré nada más sobre ello).

Marín fue finalista del Premio Minotauro con esta novela y, habiéndome leído también la ganadora, debo decir que fue un digno rival para aquella (Señores del Olimpo) y que a mí me habría costado mucho decidirme entre una y otra. Y es que, aunque quizá se podría que decir que la obra de Negrete es un poco más “redonda” en su acabado donde la de Marín es algo más inconexa, también habría de decir que Juglar me ha tocado mucho más la fibra (quizá por la cercanía geográfica de lo narrado) que las desventuras de los dioses griegos.

Pero ya que estamos, mi recomendación es que os leáis las dos, ya que ambas merecen la pena y demuestran que los autores españoles nada tienen que envidiar a los que nos vienen de fuera. ¿A qué estáis esperando?

==

Reseñas de otras obras del autor:

Piel de fantasma.




sábado, 4 de noviembre de 2006

Reseña: Pies de barro

Pies de barro.

Una novela de Mundodisco.

Terry Pratchett.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Plaza & Janés. 2006. Título original: Feet of Clay. Traducción: Javier Calvo Perales. 361 páginas.

Hace ya tiempo que Pratchett dejó de escribir los libros de Mundodisco como una sucesión de gags cómicos encadenados (si es que alguna vez se trató de eso) para convertir cada nueva novela en algo mucho más “literario”. Las tramas han ido ganando profundidad conforme la serie se iba asentando y más y más personajes se iban sumando al elenco para nuestro enorme disfrute.

Y todo esto viene a cuento porque mientras leía Pies de barro me daba cuenta de que si este libro estuviese escrito en clave “seria” podría haber sido igual de interesante que tal y como esta escrito con la comicidad habitual del Mundodisco, pues la trama posee todo lo que debe tener un buen thriller (fantástico en este caso) para atrapar la atención del lector: misterio, traiciones, un intento de asesinato al dirigente de la ciudad, intriga política, un aspirante al trono, nobles despechados, policías (guardias) que no se enteran demasiado pero que cumplen su trabajo, mujeres fatales, empresarios ruines, sirvientes que quieren sacudirse el yugo que los oprime, dudas metafísicas…

Nos adentramos en los misterios de Ankh-Morpok, donde la Guardia, que está todavía adaptándose a los nuevos tiempos de apertura a las minorías (genial el personaje de “Jovial”), tendrá que enfrentarse a unos intrigantes asesinatos, mientras el Patricio está sufriendo un lento envenenamiento sin que nadie pueda explicar cómo llega el veneno hasta su organismo. Además, los gólems de la ciudad, el cuerpo de trabajo silencioso y casi esclavo aparentemente sin demasiada voluntad propia, comienzan a portarse de forma extraña lo que deparará un montón de situaciones complicadas.

La investigación se sucede a un ritmo vertiginoso, ofreciéndonos Pratchett su habitual ironía junto a unas reflexiones no exentas de crítica a ciertos sistemas sociales. El libro no da un momento de respiro y es imposible evitar dejar escapar alguna carcajada entre sonrisa y sonrisa.

Pero a pesar del habitual humor que impregna cada una de sus páginas, el libro no evita lanzar una serie de preguntas de carácter casi filosófico que invitan a la reflexión. Al fin y al cabo, habla de las minorías, de los explotados, de los desahuciados, de los desfavorecidos incluso en una sociedad como la de Ankh-Morpok. Y habla del deseo de conseguir el poder, de las ambiciones políticas, de los medios para alcanzar los fines que ciertas personas creen ser merecedoras de conseguir. Y habla de personas corrientes con problemas poco corrientes y que se enfrentan cada día a la vida sin enterarse demasiado de lo que la vida ha dispuesto para ellos. Y todo sin perder la sonrisa del lector en ningún momento. Pratchett es un maestro en eso.

Vemos como los personajes han “crecido”, que poco a poco se van convirtiendo en mucho más de lo que en un principio (novelas antes) eran. Nos damos cuenta que el retrato un tanto plano o simple que de ellos teníamos comienza a tener cada vez más detalles (personajes anteriormente tan sólo subordinados a la trama para dar la pincelada cómica cobran aquí vida propia), los vamos conociendo cada vez mejor en sus dudas (acompañar en sus cavilaciones interiores a Angua hace casi imposible no sentir pena por su terrible dilema) y alegrías (hay pocas para las gentes de la Guardia, pero un buen trago siempre ayuda); se van acumulando detalles y el cuadro de cada uno de ellos se va complicando para convertirlos (dentro del eterno tono humorístico y caricaturesco de Mundodisco) en personajes que actúan según sus personalidades, más allá de las necesidades del autor para llevar adelante la trama, siendo Vimes (como anteriormente había sido Zanahoria) el que recibirá una mayor atención en esta ocasión (el personaje se está convirtiendo libro a libro en una auténtico “protagonista”).

Pero en una novela coral como esta, no se puede dejar a ninguno a un lado, todos están estupendos, esperando su momento, como actores con el papel perfectamente bien aprendido y que salen a escena a dar lo que siempre se espera de ellos, ni más ni menos. Al fin y al cabo, ya les vamos conociendo y no pueden defraudarnos.

Los tiempos siguen avanzando, algunas cosas, pocas es cierto, pero algunas al fin y al cabo, están cambiando en Ankh-Morpok, y nosotros somos espectadores privilegiados de esos cambios. A cada novela de Mundodisco, el universo personal de Pratchett crece y se hace más completo, sin por ello dejar de ofrecernos “más de lo mismo”, lo que después de todo están esperando los fieles seguidores de la serie.

Como siempre, ha sido una delicia leer esta novela de Mundodisco. La serie en sí, puede tener algunos altibajos, pero esta entrega se encuentra, sin duda, entre las que más arriba se sitúan. Si quieres disfrutar de la diversión durante un buen rato, este es tu libro.

==

Otras reseñas de obras de Terry Pratchett:


Papá Puerco. Una novela de Mundodisco.

¡Voto a bríos! Una novela de Mundodisco.

Carpe jugulum. Una novela de Mundodisco.

El último héroe. Una fábula del Mundodisco.

Nación.

Sólo tú puedes salvar a la Humanidad. Una aventura de Johnny Maxwell..

Johnny y los muertos. Una aventura de Johnny Maxwell.

Johnny y la bomba. Una aventura de Johnny Maxwell.