jueves, 16 de febrero de 2017

Reseña: Pedro y la pulsera mágica

Pedro y la pulsera mágica.

Juan Antonio Fernández Madrigal.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Ediciones El Transbordador. Col. Soyuz # 3. Málaga, 2016. Edición digital (ePub). 36 páginas.

A través de la iniciativa de @OrigenCuantico, quien, movido por su lectura de esta historia, se ofreció para hacer llegar a un buen montón de lectores/reseñistas/blogueros una copia de la misma pagada de su bolsillo, para que dieran su opinión sobre la misma, llegó a mi esta obra que previamente había pasado por debajo de mi radar. Y no puedo sino mostrar todo mi agradecimiento, pues es un relato largo o novela corta —todavía no estoy seguro— que me ha fascinado y removido las tripas a partes iguales. Una obra inspirada libremente en un cuento francés de autor anónimo, Pedro y el hilo mágico, en la que el lector va a encontrarse con un relato fronterizo en cuanto al género, entre la ciencia ficción cyberpunk, la fantasía mágica o el terror psicológico, sin poder inscribirse dócilmente en ninguno de ellos. Mediante un firme ejercicio estilístico, muy bien planteado y visual, lleno de imágenes poderosas, no siempre agradables, que trasladan al interior de una mente que sólo quisiera poder escapar de su realidad, el relato escapa a cualquier intento de encorsetarlo.  Y, como en la vida misma no se puede dejar de hurgar en la herida, aquí no se puede dejar la lectura por impactante y repugnante que pueda resultar en algunos momentos.

Fernández Madrigal es un autor de prodigiosa imaginación, de perfeccionista prosa y de una cierta «mala» suerte editorial, al punto que su más que interesante serie de La saga de las víboras de las formas consta de cuatro volúmenes publicados por sendas cuatro diferentes editoriales, y sólo la última de estas, El Transbordador, la misma que publica el título que nos ocupa, permanece en activo. En este sentido, aprovecho la ocasión para recomendar a todos los interesados la visita a la página personal del autor —aquí—, en cuya sección de “Descargas de libros del autor” puede acceder a buena parte de sus escritos, incluidas en bajada gratuita las tres primera entregas de la mencionada saga.

El presente relato se estructura en torno a dos historias que se van a ir alternando. Por un lado, Pedro es un tullido emocional, una persona incapaz de relacionarse con las personas con quienes se ve forzado a convivir, inadaptado para realizar cualquier tarea que implique una interacción humana o un contacto prolongado con otras personas, como ir a comprar un rollo de cable de cobre y hablar con el dependiente o mantener una charla de ascensor con los vecinos. Como quien sufre de autismo o de TOC, Pedro tiene que llevar a cabo una serie de rituales para poder seguir adelante con su vida diaria, con el mínimo contacto social posible, algo a lo que le ayuda la opción que él mismo se ha creado: el «gapear». Por otro, en otra realidad, un «reino» de corte fantástico, tan repleto de miseria, descomposición y purulencia que su hedor asalta las mismas pituitarias del lector, gobernado con mano férrea, tiránica y un tanto errática por un rey obsesivo, putero, sádico y desequilibrado cuyos súbditos están indefensos ante sus continuos desmanes. Y está claro que ambas historias están relacionadas, pero lo importante es ver cómo y de qué manera van a afectar la una a la otra.

Toda la narración se sustenta sobre una prosa rica y muy depurada, trabajada de forma esmerada para que cada elemento y cada palabra se encuentre en el lugar preciso para hacer fluir sin mácula las imágenes que el autor presenta. Cierto es que, sobre todo en las escenas del «reino», hay descripciones de lo más desagradable, pero la magia de la prosa de Fernández Madrigal es obligar al lector a seguir leyendo sin posibilidad de soltar el relato, implicándolo en lo que está sucediendo. Realmente el espectador se introduce dentro de la cabeza de Pedro y es capaz de sentir su malestar, su nerviosismo, su incompetencia a la hora de relacionarse, su miedo de cruzarse con alguien, su deseo de evadirse; y siente también todo el desagrado causado por el regodeo de los pensamientos de un ser sádico y depravado en busca tan sólo de su propia satisfacción, un rey cruel, pero también inseguro, lleno de bilis  de instintos primarios. La crueldad, la violencia verbal y un tono desagradable son una parte importante y muy gráfica del contexto, a pesar de lo cual el autor crea una auténtica necesidad de saber qué sucede con Pedro y de ver a dónde lleva la historia. Una historia férreamente contenida, buscando sus propios límites sin intentar extenderlos más allá de lo debido, sin intentar darlo todo mascado, dejando detalles a la deducción del lector antes de retirar el telón y haciéndole cómplice así de la resolución final, que se puede intuir, pero no evitar.

Fernández Madrigal no es un prestidigitador que esconda sus cartas y en ningún momento intenta hacer trampa, aunque sí jugar un ratito con las ideas del lector, a descolocarlo de inicio con dos situaciones tan contrapuestas que van a ir creando en él sensaciones tanto de desagrado como de fascinación. Así, Pedro y la pulsera mágica no es tanto una historia difícil como psicológicamente dura. Va más allá de lo visual, consiguiendo el más difícil todavía de incluir en la experiencia lo olfativo y lo táctil. Se huele el orín y se siente la herrumbre. La miseria se masca. La decadencia y el abandono se palpan... Conforme avanza la lectura es sencillo intuir la forma en que van a converger ambas historias, las pistas son claras y el final del camino es relativamente sencillo de alcanzar. Todo lo que conduce al desenlace se encuentra presente para ser descubierto por la mente inquisitiva. Y, en su enorme coherencia, el final, por inevitable, es a un tiempo satisfactorio y anticlimático, invitando a releer el relato de nuevo una vez que se poseen todas las claves.

4 comentarios:

Javi R dijo...

Excelente reseña, ya me hubiera gustado escribir una así a mí XD

Santiago dijo...

¡Muchas gracias!
Se hace lo que se puede y a veces hasta sale bien ;-)

Saludos

Juan Antonio Fernández Madrigal dijo...

Muchas gracias por una reseña tan trabajada, Santiago, es un gustazo ver tanto interés en este relato :)

Santiago dijo...

No hay de qué ;-)

Gracias a ti por pasarte a comentar y a @OrigenCuantico por impulsarnos a leerlo.

Saludos