lunes, 19 de junio de 2017

Reseña: La última primavera

La última primavera.
La Corte de los Espejos 2.

Concepción Perea.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Alianza editorial. Col. Runas ciencia ficción y fantasía. Madrid, 2017. 582 páginas.

La última primavera supone el esperado retorno a TerraLinde, un lugar donde los humanos no son más que mitos, poblado no obstante por hadas y duendes con comportamientos y personalidades de lo más «humanas», a la vez que supone el cierre de la bilogía. Perea vuelve a sumergir a sus lectores en el rico mundo creado en La Corte de los Espejos, un mundo donde la magia ancestral convive con los ingenios mecánicos y máquinas, creados por los knockers, que empiezan a abrirse paso entre las maravillas del lugar. Y lo hace con una historia que viene a cerrar la del anterior, con una trama cercana a la novela negra, donde la investigación de ciertos misterios, más de uno arrastrado de la historia previa, va a tener tanta importancia como las inevitables luchas y enfrentamientos que se producen cuando unos y otros intenten conseguir sus propósitos. De hecho, se podría afirmar que, aún habiéndola, hay en esta ocasión una cantidad algo inferior de sangre y de situaciones escabrosas salpicando directamente, no así en referencias, que en aquella. La autora sigue adelante con su renovadora vuelta a los orígenes de los cuentos de hadas y duendes, lejos de convencionalismos, devolviéndoles a las criaturas feéricas toda la fiereza y perversidad de los mitos y leyendas, pero sin dejar de mostrar en ellos una inmensa capacidad de sacrificio y de amor por los suyos. Si no se ha leído La Corte de los Espejos es altamente recomendable hacerlo antes de enfrentarse a la lectura de esta novela e, incluso, de esta reseña, ya que puede destripar algunos detalles de la trama de aquella.

Tras los sucesos del pantano de TiemblaSauces las cosas no han vuelto a su cauce anterior, e incluso empiezan a extenderse insidiosos rumores de que fuera la Hueste Invernal la que promovió una revuelta contra la Reina. Nadie parece conocer o querer admitir la participación de Aglanor o de su conspiración, con lo que algunos de los elfos implicados empiezan a pedir, a exigir, unas compensaciones que no les corresponden. Nada le gustaría más a Nicasia que le dejasen recuperarse de sus lesiones y trabajar en sus inventos, pero no va a poder ser. La paz parece más inestable que nunca en los últimos tiempos, intrigas externas e internas buscan debilitar el poder de Silvania, el descontento bulle entre ambas Huestes, y entonces DamaMirlo va a acudir a ella para «solicitar» su ayuda en un asunto oscuro que requiere de las extraordinarias habilidades de la mestiza. Mientras tanto, Dujal, refugiado en el mundo de los humanos, va a verse forzado a abandonar su «exilio» para investigar el significado de cierta lista que puede llevarle hasta el asesino de Manx y los motivos que le llevaron a cometer ese crimen.

Ilustración: Leticia Morgado
La última primavera es, como la anterior, una obra coral, en que cada capítulo está dedicado a uno de los protagonistas de la acción —aunque, obviamente, unos participen en los de otros—. De hecho, la gran riqueza de la novela son unos personajes, principales y secundarios, con los que resulta muy fácil empatizar, tanto para lo bueno como para lo malo, tan imperfectos que es tan fácil amarlos como odiarlos —lo que corresponda a cada uno— debido a sus actuaciones. Perfectamente trabajados, incluso los que menos papel tienen, queda la pena de que algunos de ellos desaparezcan después de cumplir su función dejando con el deseo de haber conocido algo más de sus destinos.

Nicasia sigue en el centro del meollo. Una Nicasia herida, que arrastra todavía las secuelas de lo sufrido en las mazmorras de la Ciudad de Piedra y en la batalla de TiemblaSauces, y que no puede apartar de su mente la promesa, hecha en nombre de la Dama RecorreTúneles a Urakarnake, que deberá cumplir en la noche de Beltaine. Una malhumorada y desabrida knocker que en sus actos puede llevar su propia penitencia. Junto a los ya conocidos, nuevos actores se suman a la obra. Dujal sigue lidiando con sus problemas de la única manera que sabe, por su cuenta y sin recurrir a nadie. Marsias vuelve a casa, procedente del Santuario de FuegoVivo, con algún que otro problemilla en el equipaje. El linaje de los TocaEstrellas ha caído en desgracia, sospechosos los hermanos, Arminta y Hyarmen, de la propia muerte de su padre, pero ambos siguen manteniendo intactas sus ambiciones, sus mezquindades y su retorcida forma de pensar; mientras, su madre, la Dama Idrail, empieza a demostrar un carácter que mantenía escondido.

Ilustración: Leticia Morgado
Entre los nuevos, destacan la elfa Shioban, exiliada en la caravana de los Ibn Bahar, con una posición inestable y en busca de un equilibrio que le permita vivir sin miedo —aunque lo que de verdad busca es reconciliarse con su pasado—; y su guardaespaldas, el troll TuerceRobles, uno de los grandes descubrimientos del relato, un personaje del que es inevitable enamorarse. Los propios Ibn Bahar, y su requerimiento de «justicia» por la muerte de sus familiares en el libro anterior, adquieren gran peso en la trama, desencadenando algunos acontecimientos de lo más impredecible. Y, sin ser exactamente nueva en el relato, hay cierta gatita que va a dar mucho juego.

Perea ha pulido los «defectos» que pudieran achacarse a su primera novela, potenciando sus virtudes, logrando una obra más redonda y agradable si cabe. Mantiene el relato muy ágil, con capítulos de unas diez páginas que saltan de unos a otros personajes, manteniendo la intriga y la tensión al desviar la atención hacia unos sucesos habiendo dejado todavía los anteriores en el candelero, saltando de una trama otra sin dar reposo. La estructura se muestra más sólida, mejor planificada y más pulida que la de la entrega anterior, menos dada a digresiones, menos atropellada, y centrada en una misma aventura. Una completa aventura narrada, eso sí, desde un buen número de puntos de vista. Los detalles y revelaciones van encajando como las piezas y engranajes de uno de los artefactos de Nicasia, con una lógica y una coherencia encomiables. El lector es testigo privilegiado de los eventos, obteniendo la historia casi —hay que mantener el misterio en los momentos adecuados— por entero, mientras muchos de los protagonistas caminan a oscuras sin saber qué ha sido de los demás o qué es lo que estarán haciendo.

Ilustración: Leticia Morgado
Mejor dosificada también, esta novela retiene un tanto el tono más abiertamente épico para dar mayor importancia al tema conspirativo, a las intrigas y misterios por resolver. Aunque es el destino de toda TerraLinde lo que se encuentra en juego, los enfrentamientos son casi siempre cercanos, con pocos implicados y, salvo un par de conatos de batalla, no hay grandes luchas ni tanta sangre o brutalidad extrema como pudiera haber en la anterior, aunque tampoco falte en absoluto, junto a buenas raciones de muy personal violencia física y psíquica —y a la historia pasada y presente de Shioban me remito—. Es también una obra mucho más equilibrada, con una cuidada alternancia de tramas, y donde la autora explora más en profundidad el escenario, libre de la necesidad de presentarlo por primera vez: La Corte, la caravana de los Ibn Bahar, el Santuario de FuegoVivo, el Bosque de las Luciérnagas, la casa de Manx…, van a encontrar su momento para brillar en el relato.

Es cierto que la novela es pura aventura, pero también encierra unos cuantos mensajes interesantes. Debido a sus longevas vidas los conflictos de los sidhe se mantienen durante largos años. Las aspiraciones se dilatan, las ambiciones y las enemistades se alargan en el tiempo. Así que, como en La Corte de los Espejos, buena parte de la trama viene de la necesidad que tienen los protagonistas de asumir los hechos del pasado —narrados en unos flashbacks, esta vez sí, integrados a la perfección en el relato, de aceptarlos, de perdonarse a sí mismos por lo que se hizo, de sacar a la luz secretos dolorosos que podrían cambiar las vidas de los implicados y de aceptar las consecuencias. Muchas veces tan sólo hace falta comprender al otro para descubrir que no es tan distinto. La novela tiene además una lectura secundaria de carácter social, tanto en el trato de los amos con los trabajadores —los nobles con los gentiles— como en las muchas veces conflictivas relaciones raciales. Los prejuicios, de los que nadie está libre del todo, tienen una importancia vital en algunos momentos, pues incluso el corazón más dispuesto flaquea en determinadas circunstancias y ante ideas preconcebidas tan difíciles de vencer.

Se podría lamentar que el final peque quizá de mostrarse un tanto precipitado, de cerrar las tramas, de forma perfecta por otra parte, con demasiada rapidez para su importancia, sin tomarse un tiempo de reflexión tras eventos tan decisivos. Un final, no obstante, que no deja puntada sin hilo, en que casi todos los personajes obtienen su cierre, aunque algunos de los secundarios queden un tanto en el limbo, y en que las tramas quedan resueltas satisfactoriamente por difícil que en algunos momentos pudiera antojarse. La última primavera es una gran lectura con una gran edición —lástima de unos cuantos errores tipográficos que se han colado en el texto, se ve que en un libro con protagonistas como los de este los duendes de la imprenta no se podían quedar quietos—, que viene además acompañada del precioso mapa que tanto se echara en falta en La Corte de los Espejos.

4 comentarios:

Mangrii dijo...

Poco más tengo que decir que esta en la pila y que huele a lectura veraniega en sus totalidad. La corte de los espejos fue una buena novela de aventuras, con sus escenas gritty digamos y unos personajes que eran interesantes. Y espero encontrarme más de lo mismo, al menos por lo que voy leyendo. Pero esta vez con glosario y mapa, lo cual es BIEN :)

Santiago dijo...

Para mi gusto, esta entrega mejora a la anterior potenciando precisamente todo lo que hacía buena aquella. Sólo puedo decir que para los que hayan esperado estos cuatro años para su publicación creo que la espera habrá merecido la pena ;-)

Saludos

Javi R dijo...

Estoy con el primero y por ahora me está gustando. Así que si dices que este segundo es mejor, igual me leo ambos del tirón XD

Saludos

Santiago dijo...

Yo me los he leído prácticamente de corrido, con tan sólo una novela corta de otra autora entre medio, y la verdad es que los he disfrutado así un montón; así que no seré yo quien intente disuadirte de que hagas lo mismo ;-)

Espero que lo disfrutes.

Saludos