miércoles, 25 de octubre de 2017

Reseña: Vienen cuando hacen frío

Vienen cuando hace frío.

Carlos Sisí.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Insólita editorial. Barcelona, 2017. Edición digital (ePub). 227 páginas.

El segundo lanzamiento editorial de Insólita es toda una declaración de intenciones, una apuesta por un autor autóctono que viene a luchar de tú a tú junto a sus lanzamientos de autores extranjeros. Vale que Carlos Sisí no es precisamente ningún recién llegado y que ya acumula un buen número de seguidores, pero no deja de ser sintomático del interés de las nuevas editoriales por las letras hispanas. Bien hecho. La edición de Vienen cuando hace frío había quedado en el limbo del cierre de la editorial Stella Maris, con lo que su inclusión dentro del todavía breve catálogo de la casi recién nacida Insólita no deja de ser una muy buena noticia. La novela, repleta de referencias a obras icónicas rastreables a lo largo de todo el texto y adscrita en principio al género del terror, sorprende con unos giros argumentales que la adentran en otros caminos narrativos, consiguiendo una novela de alguna forma inesperada dentro de la producción del autor. Se trata de una fantasía oscura sobrenatural y de misterio, más angustiosa y claustrofóbica que aterradora, aunque sí sea bastante inquietante por momentos. El horror yace bajo las heladas montañas del Klondike canadiense, un frío terror que tras años a la espera pronto va a hacerse muy presente.

En unos EE.UU. azotados por la crisis económica Joe Harper, despedido de su trabajo, ve cómo el futuro se le vuelve muy oscuro. Gracias a una indemnización conseguida un tanto arteramente buscará la salida a sus problemas viajando a Sulphur Creek, en Canadá, donde todavía se mantiene en pie, aunque necesitada de bastantes arreglos, la vieja cabaña heredada de su abuelo, el mítico Cerón Harper, un pionero de los tiempos de la fiebre del oro que gozaba de amplias simpatías entre sus convecinos. Todo parece ir muy bien conforme discurren verano y otoño y Joe realiza las necesarias reparaciones en la cabaña, hasta que hacen acto de presencia los primeros fríos del invierno, una época en la que casi todos los lugareños abandonan el lugar buscando destinos más benignos. Entonces, sin haber hecho caso de las ominosas advertencias, las cosas más extrañas empiezan a suceder, embarcando a Joe en un viaje hacia la oscuridad siempre empujado el gélido aliento proveniente del norte.

Hay pocos personajes, pero bien trabajados. El principal, Joe, sobre quien va a recaer el mayor peso de la narración, es un tío simpático, con el que Sisí consigue crear una cierta ambivalencia en el lector, haciendo que empatice con él por su situación laboral —ahí está el temor a perder el trabajo de buena parte de la sociedad actual—, pero a la vez mostrándolo con un puntito inmoral poco atractivo al aceptar prácticas al límite para aumentar su indemnización por despido. Básicamente es un buen tipo, golpeado por la vida, que no duda en aprovechar las oportunidades que esta le brinda, pero que cuando de verdad cuenta, sin ser ningún héroe, antepone el bien general al suyo propio.

La novela tiene varias fases, una primera más reposada de presentación del escenario, asentamiento del protagonista en su cabaña del Yukón canadiense, y creación de la atmósfera de anticipación del mal que acecha; otra de tensa revelación del peligro a que se enfrenta, en las frías tierras del norte, de descubrimiento del «enemigo»; y una final, casi frenética, con un evidente cambio de registro, de resolución del entuerto en territorio inexplorado. De hecho, la historia tiene un par de quiebros bastante inesperados y que, si no se aceptan, pueden llegar a complicar la lectura. Cambia varias veces los parámetros en que se desarrolla la acción consiguiendo que no se sepa dónde va a ir a parar la trama, sorprendiendo, pero también pudiendo acarrear el rechazo de aquellos, no es mi caso, que quizá esperaban otra cosa, pues no es en absoluto una historia de terror al uso. En la trama y, sobre todo, en la explicación final del fenómeno —y hay que agradecerle a Sisí que la haya—, existen ciertos componentes de ciencia ficción pulp y de pura aventura oscura muy a tener en cuenta.

Con un ritmo que, pasada la fase inicial de presentación, se muestra rápido, ágil y muy efectivo, adecuándose a cada momento narrativo, la ambientación se adueña plenamente del relato. La repetida y ominosa advertencia de su vecino: «No pase aquí el invierno. Ellos vienen. Vienen cuando hace frío», va creando una atmósfera de una tensión anticipada, con el lector intentando aventurar quiénes serán esos que vienen y cuál es su amenaza, que termina por estallar cuando, en efecto, el invierno se echa encima de Joe. Sisí se apoya en una doble vertiente del terror: físico por un lado, creado por unos seres tan implacables como aparentemente intangibles, y psicológico, con un componente altamente claustrofóbico y opresivo, llenando las páginas de un frío y una oscuridad impenetrables que juegan con las expectativas y los miedos primigenios.

La precisa prosa descriptiva del autor, apoyada por unos certeros, y no muy prolijos, diálogos, acompañan a la perfección a la historia, consiguiendo transmitir acción, emoción, sensaciones y sentimientos de forma palpable. Hacia el final de la novela el tiempo narrativo cambia de pasado a presente acentuando la inmediatez de lo narrado, aumentando la cercanía y la tensión inherente. Un final tan demoledor como, de alguna manera, hermoso, de esos que para bien o para mal no deja en absoluto indiferente. ¿Qué si hay zombis?... Pudiera ser.

9 comentarios:

Patricia Howell dijo...


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Mangrii dijo...

Hola Santi. Pues justo me lo estoy reservando para cuando haya un par de días seguidos de mal tiempo, o mucho frio, el cielo oscuro. No sé, me apetece leerlo con esa atmósfera. Nunca he leído nada de Carlos, pero siempre he tenido muy buen feedback. Caéra pronto, winter is coming (o no). Un abrazo^^

Santiago dijo...

Hola, Mangrii.
El frío viene incorporado de serie, aunque por si acaso yo también iría preparado para algo de calorcito.
Lo mejor es ir sin ideas preconcebidas sobre las obras previas del autor y así disfrutarlo mucho más.
Un abrazo

Javi R dijo...

Esta es una de esas novelas que me llaman bastante la atención y eso que en realidad tampoco he querido saber de que va.

Supongo que la leeré más pronto que tarde.

Gracias a tu reseña ya sé un poco de que va y me han entrado más ganas de leerla.

Saludos.

Santiago dijo...

Hola, Javi.

Me alegro de haber servido de ayuda dentro de mis modestas capacidades. Esa es precisamente una de las cosas que intento con las reseñas, dar suficientes datos del libro (sin destriparlo) como para orientar a los lectores sobre si les podría llegar a gustar o no, y luego ya depende de cada uno, claro.

Un saludo

Ray dijo...

Me apunté a un sorteo a ver si me tocaba. Hoy me enteré de que no me tocó. En fin, me quedo con las ganas, más aún tras leer tus impresiones.

Un abrazo ;)

Santiago dijo...

Hola, Ray.

Otra vez será. La verdad que el libro merece la pena si te gusta esta temática. No sé yo si será bueno quedarse con las ganas :-D

Saludos

Gladys y las horas distantes dijo...

Hola, yo participo de la iniciativa "Seamos seguidores" que consiste en seguirnos mutuamente. Yo ya te estoy siguiendo :)
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Espero te unas a la iniciativa, para saber más sobre esta pincha en la imagen "Seamos seguidores" a la izquierda de mi blog.
¡¡Saludos!! :)

Santiago dijo...

Dicho y hecho ;-)

Saludos