miércoles, 22 de noviembre de 2017

Reseña: El niño pájaro

El niño pájaro.

Juan Manuel Peñate Rodríguez.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Editorial Círculo Rojo. Col. Relatos. Almería, 2016. 319 páginas.

Tras su antología Al otro lado del cristal Peñate vuelve con esta segunda que nos ocupa en la que recoge cuatro relatos y la novela corta que da título al volumen. Cinco obras con temáticas de lo más diverso dentro del género fantástico, desde una suerte de realismo mágico a la pura ciencia ficción. Desde una peculiar historia de mansión encantada a un particular space opera, pasando por un cuento de «fantasmas», un épico drama de ficción histórica oriental y una surrealista recreación de la locura de una de las más famosas meriendas de la Literatura. Cuentos que gustan de jugar con la mezcla de lo real y lo imaginario, lo perceptible y lo fantástico, incluyendo prácticamente en todos un giro final que matiza y pone en cuestión todo lo anterior, difíciles de clasificar, intemporales, tres quizá en el presente, uno en un pasado ficticio y otro en un futuro lejano. Peñate observa, normalmente desde las sombras y la oscuridad, la infancia, la amistad, la soledad, la tristeza, la vida y la muerte en sus muchas facetas, el amor por las historias, la superación de los retos… Una antología que va subiendo las apuestas, creciendo de menos a más.

Abre el volumen La última lectura, un relato que empieza como una cosa y termina como otra bastante diferente. Unos muchachos que salen por la noche del orfanato en que están internados para acudir a una cercana mansión abandonada a leerse historias, encerrando un alegato por su poder de evasión y de consuelo, al ser la única manera en que pueden escapar por un rato de su mísera vida con la imaginación como último reducto. Una historia con un toque tenebroso que oculta un mundo de sueños, dividida en tres actos y llena de amistad y desarraigo, de sueños y abandono, que cambia de parámetro a mitad del relato y salta adelante en el tiempo en su final, encerrando una buena ración de guiños a ciertos hitos de la Literatura, fantásticos o no.

A continuación Club Paradise es una historia sobre la muerte, sobre lo que nos puede esperar más allá de la misma y sobre la percepción de la realidad. Incluye un homenaje nada velado a cierto Profesor que, conociendo su biografía, resulta cuando menos algo forzado con su personalidad. En el Club Paradise sólo se puede entrar con invitación, algo que sólo se obtiene en una muy concreta circunstancia. Y una vez dentro uno se va encontrar con los más inesperados compañeros de copas. Un relato dividido en dos partes lleno de ironía, con grandes referencias musicales, y una inesperada ternura hacia los protagonistas y su «circunstancia especial».
La novela corta que nombra la antología, El niño pájaro, viene envuelta en el sabor de las leyendas y las historias que se cuentan de manera oral. Kobe, Neji y Fun, expulsados de su aula por mal comportamiento, se escapan del colegio y del castigo en busca del viejo Dakuan, un borrachín conocedor de viejos relatos que a cambio de algo de sake les va a narrar el de Sem, el misterioso muchacho demoníaco que sería conocido como el niño pájaro. Un relato que traslada la acción a un imaginario Japón feudal lleno de injusticias y desmanes, de cruentas batallas, violencia descarnada, barbarie, abusos y leyendas, de magia y poderes sobrenaturales. Trama y personajes parecen ideados directamente para algún manga o anime japonés, tanto en la acción como en sus pertrechos. Visceral, rabioso, gore en ocasiones, duro en otras, sexualmente explícito, tarda lo suyo en desarrollar la tesis sobre el verdadero rostro del mal, que no siempre es el del monstruo, y de los prejuicios injustificados, pero termina alcanzando el necesario equilibrio.

Dando cuenta de ese gusto ya plasmado en cuentos anteriores de mezclar un mundo onírico, imaginado, con la sórdida realidad, en ¡Feliz no cumpleaños! el autor va a empezar llevando al protagonista a ocupar el lugar de cierta jovencita que cayera por la madriguera del conejo en la merienda más disparatada posible, revelando después las auténticas circunstancias en las que se encuentra el mismo. Un homenaje a un autor inmortal que se presenta lleno de tristeza y nostalgia, aún con un voto a favor del poder evocativo de las historias. Surrealista y disparatado en un primer momento, terriblemente lúcido al siguiente, presenta a mente obnubilada como un laberinto del que se lucha por encontrar su salida, como un acertijo sin respuesta que se repite en un bucle del que no hay escape.
Cierra el volumen La gasolinera, un atípico space opera casi metafísico repleto de simbolismos y de intriga. Una inmensa carretera que cruza el espacio y una carrera con un anhelado premio que todos ansían ganar. Peñate sigue a aquellos que van a recorrerla hasta que hacen una parada que cambia el sentido de su periplo, en una historia de amor, nostalgia y de esperanza. ¿Lo importante es el destino, el camino que lleva hasta el mismo o ninguno de ellos? Un cuento con moraleja y que cierra el círculo con un guiño al primero de todos.

En ocasiones me ha costado entrar en el estilo de la escritura de Peñate. Muy fluida y armónica en ocasiones, con una vena poética muy interesante, y algo farragosa en otras, con un uso «discrecional» de la “coma” y de las subordinadas sin una debida delimitación que impide disfrutar del total de lo descrito. Hay fragmentos muy depurados, hermosamente descriptivos en el escenario y acertadamente ágiles en la acción, y otros que hubieran merecido una corrección. La presencia de ciertos anacronismos demasiado chocantes, sobre todo en El niño pájaro, tampoco ayudan a meterse a fondo en la historia. Pero nada de ello impide observar la desbordante imaginación encerrada en cada propuesta, sin importar el género en que se desenvuelva.

3 comentarios:

Rul T. dijo...

No conocía al autor. Indagaré más sobre él. Parece muy interesante!

Saludos!

Ray dijo...

Gracias por la estupenda reseña, Santiago. Muy curiosa y detallada. Me alegro que a pesar de esos peros la hayas disfrutado.

Un abrazo ;)

Santiago dijo...

Siempre es un placer descubrir autores que hasta el momento no habías podido leer. Creo que es todo un acierto la variedad de los cuentos incluidos, que lo hace más atractivo y ameno.

Saludos